JESUCRISTO Y EL CARRETERO

JESUCRISTO Y EL CARRETERO

En los tiempos en que Jesucristo andaba por el mundo,  iban de camino Él y algunos de sus discípulos.

La tarde anterior había habido una nube muy fuerte que había dejado los caminos intransitables; embarrados, embarrancados y llenos de arrastres.

Iban caminando cuando pasaron junto a un carro que había quedado atrapado en el barro. El carretero, de rodillas junto al carro, oraba al cielo piadosamente: “Señor, ayúdame y sácame el carro. Sácame de este atolladero, Señor….”.

Jesucristo continúo impasible su camino.

Al rato se encontraron con otro carro enterrado en el barro hasta los ejes. El carretero descamisado y completamente cubierto de lodo, sudando como un tito, empujaba corajudamente con todas sus fuerzas al tiempo de arreaba a la bestia: “Arre Morenaaa, ¡Tira que salga el carro…!. Me cago en la púa del almanaque que debajo está todo el santoral”.

Así un vez y otra, incansablemente, trataba de sacar el carro con todas sus fuerzas: “¡Aaaaarre Morenaaaa!, ¡Tiiiiira ! ¡ que me cago en toda la corte celestial!.

Dijo Jesucristo a los apóstoles que le acompañaban: “Ale, vamos a ayudar a este hombre a sacar el carro”. Y así lo hicieron. El hombre deshecho en sudor y reventado por el esfuerzo no sabía como agradecérselo, “¡que Dios les bendiga!”, y se deshacía en gratitudes.

Jesucristo y los discípulos continuaron caminando y cuando ya, pasado un buen rato, estaban alejados del carretero San Pedro dirigiéndose a Jesucristo le dijo: “Señor, hemos estado hablando sobre lo ocurrido y no lo comprendemos. El primer carretero te pedía devotamente que lo socorrieras y no hicimos nada. Al segundo que no paraba de blasfemar, sin embargo le hemos ayudado. ¿Nos lo puedes explicar?”.

“Mira Pedro”, dijo Jesucristo,” El segundo, aunque en su desesperación blasfemara, empujaba todo lo que podía Y hacía todo cuanto estaba en su mano. Pero es que el primero no hacía ningún esfuerzo de su parte, ¡quería que lo hiciera yo todo….!”.

Esta historia la contaba mi abuelo Ángel Vila Llinares, aprendida de su padre Bernardo Vila Martínez que fue arriero y carretero toda su vida
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Una respuesta a JESUCRISTO Y EL CARRETERO

  1. Angel dijo:

    Jajajaja, está claro, no lo vá a hacer todo Dios.

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